Siempre que oímos hablar del Orient Express nos imaginamos alguna película en la cual algún miembro de la realeza Austrohúngara se ve implicado en algún tipo de complot.

viajesunicos24072008

Pero el Orient Express no es ningún artificio de ficción, de hecho aún hoy sigue funcionando como una línea de Ferrocarril. El tren se ha refinado aún más si cabe y nos muestra todo su esplendor. Es más que un viaje de placer. Subir al él es como volver a otra época ya que sigue manteniendo las características que le hicieron famoso: pasillos estrechos a un lado y al otro los compartimentos de los pasajeros. El desayuno es servido en los compartimentos por asistentes del tren con un lujo y detalle de otra época: servilleta bordada, fruta pelada, zumo natural y café si se desea.

A medida que el viaje se va llevando a cabo vemos desfilar por todos los paisajes posibles del sudeste asiático. Verdes color marrón cuando salimos de Bangkok, verdes oscuros en Thailandia y nieve en la estepa rusa. Un viaje que hay que hacer por lo menos una vez en la vida y que nos hará recordar la grandeza de otras épocas dónde el tiempo y los viajes tenían mas trascendencia que lo que tienen en la actualidad.

Fuente: El viajero

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