En Bon Bini a Curazazo el sol no se esconde y la brisa refresca las espectaculares playas. La calidez y la cordialidad se anticipan desde el primer momento, en la Holanda tropical sin molinos de viento, donde no hay tiempo para aburrirse.Esta isla camaleónica de varias caras tiene suficientes atractivos tanto para los amantes de la playa, como de los programas culturales, nocturnos o ecológicos. En las calles antiguas que nos regla Curazao se pueden apreciar fachadas coloridas confundidas entre una inusual alegría y animación cosmopolita, en donde el idioma varia desde el español, ingles, holandés y papiamento.. Tanto su población multicolor como la arquitectura es un cóctel con ingredientes europeos, caribeños y americanos que sedujo a los aventureros y comerciantes de cuarenta pueblos.

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Las calles de Breedestraat, Heeerensetraat y la Madurostraat son las indicadas para comprar relojes, alhajas, piezas de oro y plata, perfumes, etc. La música que acompaña es el folclor con alma africana, que se extiende a las plazas, restaurantes, hoteles y playas y se baila con vistosos trajes y cimbreante ritmo negro.El recorrido por las mansiones y casas señoriales de las antiguas haciendas matiza la variada vida las playas caribeñas. Los arrecifes de Habitad son el Edén de los buceadores, con un mundo submarino enriquecido con las especies mas exóticas y coloridas.

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Los vuelos ida y vuelta suele costar alrededor de us$800 si el lugar de origen es Argentina, por ejemplo.No dejes de visitar esta hermosa ciudad holandesa que sorprende a todos con sus miles de atractivos. 

Foto: flickr

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