A algunos les parece un sitio macabro, quizás porque allí se “hospedó”, por ejemplo, el famoso “Petiso Orejudo”, asesino argentino que entre otros homicidios, quemó viva a una niña de tan solo 6 años. Lo cierto es que al visitar la ciudad de Usuahia te tentarás con recorrer la cárcel de máxima seguridad màs famosa de la Argentina.

El penal de Usuahia funcionó como cárcel entre 1904 y 1947; la dureza de las condiciones climáticas y el aislamiento geográfico de la ciudad más austral del mundo reforzaban la seguridad del presidio, destinado a delincuentes comunes de la más alta peligrosidad, y empleado también con frecuencia para detenidos políticos y psiquiátricos.

El penal contaba con cinco pabellones principales, alojando a más de 540 presidiarios; su unió aislamiento de “la sociedad” era un grueso alambrado, por lo que damos cuenta que no había tanta seguridad, salvo que la cárcel estaba rodeada de un mar helado que ningún preso desesperado se atrevería a cruzar nadando. Alrededor de 250 personas, entre guardiacárceles y celadores, custodiaban a los penados. Los pabellones estaban dispuestos en estrella, alrededor de un vestíbulo central; cada uno de estos contaba con dos pisos, en los que se alineaban a ambos lados celdas de unos tres metros cuadrados.
Hoy en día el penal se convirtió en museo. Mas adelante quizás te contaremos las increíbles historias de los presos que fueron encarcelados en la cárcel más austral del mundo. Mientras tanto puedes ir preparando tu bolso para visitar Usuahia,una de las provincias más increíbles del país.

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