El símbolo de la ciudad de Rio de Janeiro en Brasil es un Cristo de 38 metros de altura y 1.145 toneladas de peso: Su imagen representa un gesto de amor y fraternidad.
Es el primer mensaje del pueblo de Brasil que nos saluda desde la ventanilla del avión cuando nos acercamos a la gran ciudad sudamericana.
Emplazado en la cima del Corcovado en un cerro de 750 metros de altura, se ubica en el océano Atlantico frente a las playas de playas de Copacabana, Ipanema, Leblon, Barra do Tijuca y Sao Conrado.

El colosal Cristo emplazado en el imponente cerro con su gesto de los brazos abiertos, parece recibir en su pecho a todos los hombres de buena voluntad, que más allá de razas y creencias, deseen habitar tierra brasileña. Nos cuentan los cariocas que el Cristo Redentor llama a la Paz, al Hermanamiento y al Amor de todos los hombres.
La obra del cristo Redentor
Este monumento se gestó a mediados del siglo XIX, pero sus obras recién se iniciaron en el año 1921, se llevó a cabo luego de un largo debate sobre donde debía emplazarse. Había dos opciones igualmente importantes, los cerros llamados respectivamente: el Pan de Azúcar y el Corcovado. Finalmente se apoyó mayoritariamente que su lugar debía ser el Corcovado ya que es de mayor altura. Hoy al verlo, aún desde lejos deslumbra por su imponencia.
Es obra del genio del ingeniero Heitor Da Silva Costa. La obra fue sostenida económicamente con el aporte de todo el pueblo brasileño. El diseño del Cristo es producto de Carlos Oswald, y la imagen completa es una obra del artista francés Paul Maximilien.
Fue inaugurada el 12 de Octubre de 1931, como parte de los festejos del Dia de la Raza, conmemorando la llegada de Cristobal Colón a América. En el acto de inauguración participó el distinguido físico italiano Guillermo Marconi, un premio Nobel de Física.
La visita al Cristo Redentor puede hacerse por carretera o en tren eléctrico, una via de comunicación que se inauguró ya en el año 1889 durante el reinado del Emperador de Brasil Pedro I.

Actualmente su imagen es un ícono que identifica a la ciudad más popular y turística de Brasil. Es posible verlo asociado a todo lo que hace al quehacer turístico, en forma de emblema, como souvenir y hasta asociado a clubes de fútbol (su deporte nacional) e incluso en etiquetas de cerveza carioca.
El Cristo Redentor y su luz
Desde siempre se lo iluminó con haces de luz de color gris verdoso.
Hace unos años se intentó modificarlo, por razones de estética y darle una bonita tonalidad azul.
Sin embargo ocurrieron algunos hechos curiosos en torno a esta iniciativa. Por un lado, en el año 2.000, durante un periodo de fuertes recortes eléctricos, el Cristo Redentor fue el único sitio público que no sufrió ninguna restricción lumínica, permaneciendo iluminado en todo momento.
Finalmente no escapó a la opinión pública que cada vez que se ponía en funcionamiento el nuevo sistema de luces azules, la zona sufría inesperados cortes de corriente quedando la figura a oscuras.
Después de varios intentos fustrados, el clamor popular impuso la idea que era una señal divina, que el Cristo no deseaba cambiar su iluminación y se abandonó la idea del cambar el tono de la iluminación.
El pueblo de Brasil es muy creyente y coexiste con él un grupo de creencias paganas y sobre todo con influencias de sus viejos esclavos provenientes de África.
Esta mezcla de razas y creencias es muy sólida en todo el país y uno de sus rasgos más llamativos.
Por eso es para todos sus habitantes, un motivo de orgullo la eleccion del Cristo Redentor de Río de Janeiro como candidato a Nueva Maravilla del Mundo.
Designación en que compitió con otros conocidos monumentos mundiales como el Taj Mahal, la ciudad nabatea de Petra, la Alhambra de Granada, los famosos restos de Stonehenge, la ciudad de Timbouctú en Malí, los moais de la Isla de Pascua, Chichén Itzá en México, las pirámides de Gizeh en El Cairo, la Gran Muralla China, el Macchu Picchu en Perú, la Acrópolis de Atenas, el Coliseo de Roma, la Estatua de la Libertad en Nueva York, la Torre Eiffel en París, la Catedral de San Basilio en Moscú, el Castillo de Neuchswastein en Alemania, la Opera House de Sydney, o Santa Sofía en Estambul.
Imperdible para quienes aprecian las grandes maravillas de la humanidad. Es además un lugar obligado a la hora de hablar de los festejos de carnaval, que hacen de Rio un lugar único en el mundo.
Rio se distingue por sus playas idílicas, por su carnaval, su Cristo, su música tropical y sus mujeres, todo de una belleza llamativa.