La isla de Williams que a excepción de un pequeño grupo de pescadores, tienen la mayor parte de la población de empleo militar y de funcionarios civiles, tiene una pequeña industria turística formado en su gran mayoría por hostales y pensiones cuyo precio por noche son de 20 a 30 euros, lo cual es más que suficiente para que su principal público, montañeros y senderistas, acudan a ellos. Estos mochileros tienen la inmensa suerte, durante los 3 meses de verano de poder disfrutar de senderos y montañas vírgenes y riachuelos con aguas transparentes.

En el hotel - logde Lakutaia se puede, por 160 euros la noche, se puede disfrutar de un alojamiento más cómodo y tiene las comidas y las excursiones incluidas. Además se puede visitar en excursiones a parte, el cabo de Hornos. También hay restos de la antigua civilización que habitaba la isla. Sin ir más lejos el Museo Martín Guisinde nos muestra las costumbres de los yaganes, que fueron los primeros aborígenes de estas tierras alejadas de la mano de dios.
En el parque etnobotánico Omora tiene una de las floras de musgos, hepáticas y líquenes más ricas del mundo, conformado lo que se ha llamado “los bosques en miniatura del cabo de hornos”.
Fuente: El viajero




