Una fanfarria de instrumentos de viento precede la aparición en el circo de un triunfal general romano sobre una flamante cuadriga tirada por cuatro caballos. Se anuncia el siguiente evento de la jornada. Los espectadores en el graderío reciben con entusiasmo el desfile de los cuatro carros: cuatro equipos y cuatro colores distintivos. Cuatro ruidosas facciones entre el público.
Ya están dispuestos en la salida. Desde el palco, una de las autoridades lanza un pañuelo blanco sobre la arena. Cuando éste se posa, los carros, tirados por el ímpetu de sus caballos, levantan una nube de polvo y comienza la carrera a siete vueltas…
¿Roma, Mérita Augusta o Constantinopla en un glorioso día de la Antigüedad? ¿La escena más famosa de Ben-Hur?
Esto es real y está ocurriendo ahora mismo delante de nuestros ojos.
Estamos sentados en el hipódromo de Jerash (Jordania), la que fuera opulenta Gerasa de Adriano, una mañana cualquiera del siglo XXI.
La antigua Gerasa, la Pompeya de Oriente Medio, es una de las ciudades romanas mejor conservadas del mundo y, en su esplendor en el siglo II d.C, acogió más de 30.000 habitantes. Se trata de un lugar de visita imprescindible para los amantes de la historia y la arqueología. Y el segundo destino más visitado de Jordania después de Petra.
El hipódromo de Jerash, Circus Gerasa, tenía una capacidad para 15.000 espectadores y ha sido restaurado primorosamente en las últimas décadas. Hoy en día sus graderíos pueden alojar unas 500 personas y conserva buena parte de su estructura original.
Es en este escenario privilegiado donde, desde 2005, la Jerash Heritage Company recrea un espectáculo que el viajero sagaz no debería perderse en su visita a Jordania.
Legionarios romanos (media centuria) exhiben sus uniformes, armas, formaciones de batalla y tácticas bélicas frente a un (imaginario) enemigo; parejas de gladiadores combaten a muerte; cuatro carros de carreras compiten en las clásicas siete vueltas.
Todo ello se desarrolla sobre el mismo espacio en el que tuvieron lugar estas mismas escenas hace ocho siglos. Y ese vértigo histórico, es el principal valor de esta experiencia de recreación rigurosa altamente evocadora.