La Ruta del Califato es una ruta turística, perteneciente al conjunto de las denominadas Rutas de al-Andalus, que une las ciudades de Córdoba y Granada, atravesando tierras de Jaén.

La ruta incluye algunos enclaves paisajísticos de extraordinario valor: El Parque Natural de las Sierras Subbéticas Cordobesas, la Sierra de Moclín, Sierra Elvira y el Parque Natural de la Sierra de Huétor.
En cuanto a gastronomía se refiere, el aceite de oliva ocupa un papel vital, ofreciendo la posibilidad de degustar algunas de las variedades de más calidad del mundo. Platos típicos, muchos de ellos de origen árabe, buenos vinos (denominación de origen Montilla - Moriles y vinos de jaén) y una amplia repostería completan la oferta gastronómica de este recorrido.
Las localidades por las que transurre esta ruta son: Aguilar de la Frontera, Alcalá la Real, Alcaudete, Alfacar, Baena, Cabra, Carcabuey, Castillo de Locubín, Castro del Río, Cogollos Vega, Colomera, Córdoba, Espejo, Fernán Núñez, Granada, Güevéjar, Lucena, Luque, Moclín, Montemayor, Montilla, Pinos Puente, Priego de Córdoba, Víznar, Zuheros.

Este camino que une las capitales del al-Andalus califal y nazarí -Córdoba y Granada- fue uno de los más transitados en la Península Ibérica durante la Edad Media, lo recorrieron mercaderes venidos de todo el mundo conocido que abastecían y comerciaban con estos importantes núcleos de población; fue también el camino del saber, de las ciencias y de las artes. Córdoba fue la capital de la sabiduría del Occidente musulmán durante el período califal. Era una de las ciudades más adelantadas de su tiempo, y según escribión CH. E. Dufourq: “En ningún momento, ni Roma ni París, las ciudades más pobladas del Occidente medieval cristiano, se acercaron siquiera al esplendor de Córdoba, el mayor núcleo urbano de la Europa medieval”.
Los asentamientos de distintas civilizaciones, y su antigüedad remota, confieren a Granada el carácter de crisol cultural que es perceptible en los numerosos monumentos de distintas épocas históricas. El refinado espíritu andalusí, patente en las manifestaciones arquitectónicas y jardines de la época, el lenguaje de las piedras de los monumentos renacentistas y la aparente fragilidad del gótico flamígero, conforman un espacio poliédrico que acaba siempre cautivando al viajero.
La Ruta del Califato pretende fortalecer un nexo de unión entre las tres provincias por las que discurre -Córdoba, Jaén y Granada- y quiere actuar como motor de desarrollo de las poblaciones y zonas que la componen. La capital nazarí, Granada, y la Alhambra, la más preciada joya de la arquitectura hispano-musulmana, son el punto final de esta Ruta.


